Emprendimiento tecnológico desde Cuba: un camino lleno de espinas. ¿Vale la pena? — CubanValley

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En cualquier país del mundo tienes iniciativa empresarial: llegas a una oficina de registro mercantil, formas una empresa, pagas tus impuestos, y todos felices. Gana el gobierno (por los impuestos), ganan tus empleados (porque generas puestos de trabajo), ganan tus clientes y ganas tú.

¿Y en Cuba?

El sistema cubano está diseñado de forma tal que sea prácticamente imposible que puedas progresar, y eso no se lo podemos culpar al “cruel bloqueo imperialista”. Desde dentro de Cuba hay un millón de pasos que tenemos que dar como sociedad para que las personas puedan emprender como ciudadanos normales. Pero esto no es nada nuevo, todo el mundo lo sabe.

Llevo emprendiendo alrededor de siete años ya, desde antes de comenzar la universidad ya estaba creando proyectos, e intentando vender. Sobre todo en los tres últimos años me lo he tomado mucho más en serio. Cuento esto para que se sepa que hablo con experiencia en el tema, y no que estoy opinando sin base.

Emprender es doloroso, es una vida de altibajos: hoy estás arriba, mañana abajo, hoy te va bien, y de repente puedes irte a la quiebra. En todas partes del mundo, el que está creando empresas sabe que no es fácil, tienes que lidiar con la contratación, contabilidad, productos, servicios, relaciones públicas, mercado y un largo etcétera. Sin embargo, hablando con mis amigos emprendedores que viven en el “mundo real” (no en Cuba) me dicen que el estrés de ellos no es comparado con el nuestro.

Lo que tiene que vivir y soportar un emprendedor cubano es inimaginable. Si tú que me lees, estás fuera de Cuba, quizás pienses que estoy exagerando, pero no. Te explico:

  • En Cuba TODO es ilegal. Hay mucho miedo a todo. Cualquier cosa que vayas a hacer es, por defecto, ilícito. Por tanto, la gente anda con cuidado, toma medidas, anda a “bajo perfil”, etcétera. Sin embargo, en cualquier país normal, tú aceptas el hecho de que eres empresario/emprendedor con la mayor naturalidad. Acá es un tabú.
  • El acceso a las herramientas digitales está muy restringido. Es cierto que existe un embargo que previene a miles de empresas americanas de proveer servicios a cubanos. La Oficina de Control de Activos Extranjeros, perteneciente al Departamento de Estado de Estados Unidos, tiene medidas muy severas que impiden a cubanos acceder a servicios como Trello, PayPal, Stripe y hasta hace poco a GitLab, por poner solo algunos ejemplos.
  • Pero también existe un “bloqueo interno”. Los servidores nacionales son carísimos y deficientes. Ni pensar en hostear una aplicación ahí. El internet es el más caro del mundo, en comparación con el salario promedio.
  • No hay apoyo a los emprendedores de parte del gobierno ni de los medios de difusión masiva. Llevo 26 años viviendo en este país y todavía no he visto el primer reportaje de la televisión cubana apoyando a un emprendedor independiente. Si se apoya a alguien, es al que es “políticamente correcto”.
  • No es posible crear una empresa en el territorio nacional, no al menos una empresa de alta tecnología. Existe un concepto diabólico llamado “Cooperativa no-agropecuaria”, que no es más que un mecanismo para que no te puedas desarrollar. Crearlas es un proceso súper intrincado que califico como una pérdida de tiempo, y operarlas es un problema: solo puede operar en un territorio y tiene restricciones en cuanto a la cantidad de socios. ¿Y si no quiero crear una cooperativa, sino sencillamente una empresa privada?
  • No existen incubadores de startups en la isla, o proyectos para potenciarlas. Y si existen, al menos yo no las conozco, y mira que llevo años en esto. Si existen, no creo que estén jugando un gran papel en la sociedad. ¿O será que sí existen y están operando a bajo perfil?
  • La familia, aquí más que en ningún lugar del mundo, te anima a renunciar, a trabajar para otro.
  • Cuando cuentas que estás creando empresa en Cuba, siempre te dicen lo mismo: “estás loco, vete de Cuba, aquí nunca vas a progresar”.

¿Para qué seguir, cierto? Creo que se capta muy bien la idea.

Lo que tiene que vivir y soportar un emprendedor cubano es inimaginable.

Hay personas que sencillamente no quieren emigrar de su país natal, hay quienes por condiciones económicas, sociales o geográficas no tienen la posibilidad. Y hay quienes dicen “que se vayan ellos, no yo”. En cualquiera de los casos, si estás en Cuba y quieres crear empresa desde Cuba, esto es lo que puedo recomendarte:

  • Busca socios en el exterior. Es así, no queda otra. Si quieres tener cuenta de PayPal o Stripe, si quieres tener representación legal en USA, o Panamá o el país que sea, si quieres ayuda desde el mundo real, tienes que buscar un socio. Aquí puede ayudar lo mismo un amigo, un familiar o un completo desconocido que ha sido capaz de notar tu talento y de ayudarte.
  • Crea empresas fuera de Cuba, no importa que seas cubano. Hay países que permiten ponerlas a tu nombre. Otros no, y ahí es donde puedes usar un representante. Busca la forma, y hazlo. No te dejes vencer por la duda, si realmente estás decidido a hacerlo, encontrarás la manera.
  • Sé inteligente. “Escapa” por aquí y por allá, busca la manera (como estamos haciendo muchos) de hacer que funcione. Resultará un estrés adicional, pero existen los mecanismos para poder dirigir una empresa desde “acá”, que opera “acá”, pero que tiene representación “allá”.
  • Aléjate de los cantos de sirena. Hay varias organizaciones (😏) en Cuba que se las dan de que apoyan al emprendimiento y en realidad lo están hundiendo. Un poco de sentido común y vas a poder identificarlas. Mejor solo que mal acompañado.
  • Rodéate de otros emprendedores. Hay muchos, y muchos son excelentes personas y amigos, y tienen muchos deseos de ayudar. Búscalos en LinkedIn, en Twitter, relaciónate con ellos. Únete a comunidades, organiza eventos, suscríbete a newsletters, no sé, pero no te aisles de los que sí quieren hacer las cosas bien.
  • Escucha pódcasts cubanos, hay varios que hablan de emprendimiento desde Cuba y por cubanos. Entre ellos el mío (tos, tos) 😁.
  • Aléjate de las redes sociales, no dejes que te intoxiquen. Utilízalas solo para lo que es necesario, y no desperdicies tu tiempo ahí (aunque este es un consejo más bien genérico, le sirve a cualquiera). Puedes leer más sobre el tema en este artículo.

Yo digo que sí, al menos unos años. Ya luego si te cansas y eso, pues emigra, colega, no pasa nada. Si quieres quedarte, quédate. En mi caso personal, no me arrepiento ni un minuto de mi camino, y de todos los fracasos que he tenido, porque me han convertido en una mejor persona, en un mejor profesional.

Si algún día decido seguir mi camino en otras tierras, tendré conmigo la preparación de haber sido exitoso* en el lugar del mundo donde se suponía que no podía serlo.

* El éxito es un concepto relativo.

Así que, no te dejes amedrentar, ese es mi consejo final. Sobreponte a todo, no dejes que maten tus sueños y tus ganas de crear. Sigue creando, eso es lo que nos acerca más a Dios, la capacidad de generar realidades.

Publicado originalmente en CubanValley, el 7 de noviembre del 2020.

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Creator of companies and projects, materializer of ideas. Software engineer, entrepreneur, communicator and artist.

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