El mundo tóxico de las redes sociales

Es muy simple: o te usan, o las usas. Tú decides.

La vida moderna está jodida. El mundo moderno es un desastre.

Vaya forma pesimista de comenzar esta historia. Pero sí, es la realidad. El mundo está loco, está en una vorágine de locura, de falta de sentido común y de búsqueda de la verdad.

Este momento de la historia de la humanidad en que estamos viviendo, requiere de compromiso, sacrificio y ganas de cambiar la realidad. Tenemos que plantearnos misiones reales, palpables y medibles, cada ciudadano del mundo debe proponerse hacer del mundo un lugar mejor, debe proponerse cambiar el mundo.

Pero cambiar el mundo empieza por cambiar uno mismo, por cambiar su realidad, su forma de pensar, pasa por encontrar un propósito y una misión verdadera. En un mundo de zombies, no quieres ser un zombie más, quieres ser un científico que cure a los muertos vivientes y los traiga de nuevo a la vida. Quieres ser alguien que aporte luz, orden, consciencia y sentido del presente.

Pero no es tarea fácil.

Plantearse cambiar tan siquiera una porción del mundo requiere una enorme capacidad de concentración y una consicencia de nuestros pensamientos y emociones.

Hay una realidad: o somos dueños de nuestras emociones, o esclavos de ellas. O tomamos consciencia de que las emociones existen e influyen sobre nuestras desiciones, o tomamos desiciones de forma irracional, guiados por esas emociones que nos gobiernan.

Ahí es donde llegan las redes sociales.

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Foto por Eaters Collective en Unsplash

Las redes sociales son el caldo de cultivo del ocio, del escape, de la huída. Vamos a las redes sociales escapando de una realidad insoportable, de un mundo doloroso, de un estrés por el trabajo o las cosas del día a día. Lo menos que queremos es enfrentar la realidad, no, ¿para qué, cierto? Es más fácil abrir Twitter y entretenerme horas y horas en un feed interminable, viendo como pasa mi vida sin que yo haga nada por cambiarla.

Es mucho más fácil entrar a Youtube y comenzar viendo un video, para luego tocar el que está a la derecha, para luego ver un playlist completo, suscribirme a tres canales, meterme a leer comentarios y ver como pasan las horas de forma interminable, viendo como mi vida pasa.

A que es más fácil meterse en Facebook a chismear y compartir memes. Claro, bobear en Facebook es más fácil que arreglar un país, o tan siquiera ayudar a una comunidad desatentida.

Huir, escapar. Esa es la pastilla que calma el dolor temporal a tantas almas y que, muy en lo profundo, no cura la causa y la raíz del problema: nuestros más elementales conflictos. ¿Quién soy? ¿Qué hago aquí? Y, ¿A dónde voy?

Las redes sociales te quieren tonto y manipulable.

El objetivo único y final de todas las redes sociales es tenernos embobecidos delante de una pantalla, scrolleando eternamente en un feed infinito, para bombardearnos de propaganda. Esa es la realidad, estemos conscientes de eso o no. Son negocios bien montados “del pi al pa”, donde el usuario no es más que una fuente de ingresos.

La prueba definitiva e irrefutable de que tú eres el producto

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Twitter:

  • Cuando te registras, te insisten por todas las vías en que sigas a otras cuentas. El único objetivo de esto es lograr inmersión, lograr que te zambullas en la red. El único objetivo es que no te vayas por aburimiento.
  • Cuando sigues cuentas, le estás diciendo a la red cuáles son tus gustos, y más aún, cuando das ❤️ a algo, le estás confirmando aún más tus preferencias. La red tiene forma de crear un perfil minucioso y detallado de quién eres, dónde estás y qué te gusta.
  • Cuando no tienes actividad en la red, cuando no recibes menciones o notificaciones importantes, te mandan una que es “inventada”. “Fulano de tal ha publicado este tweet, podría interesarte” ¡Ni una hostia! El objetivo es generarte engagement.
  • Cuando una cuenta publica después de un tiempo de inactividad, se notifican a sus contactos más cercanos, con el único objetivo de generar engagement.
  • Por si fuera poco, te mandan notificaciones por defecto a tu correo, y promociones, y boletines y mucho más.
  • Los nuevos tweets de voz que lanzó la plataforma. ¿Para qué son? Simple: los inventaron para que tengas que escucharlos, para que tengas que detenerte por un momento y oir. Es otra forma de generar engagement.
  • Si dejas de seguir a mucha gente de un tirón, eres sospechoso. No les conviene. Puedes ser catalogado como un bot.
  • Si hablas mal de la plataforma en la misma plataforma, puedes ser silenciado por 24 o 48 horas, y no te enteras. Se llama shadow banning, googléalo.
  • Entre tweet y tweet, entre col y col te meten algunas cuentas “que quizás te pudieran interesar”, algunos temas “que quizás te pudieran interesar”. ¿Objetivo? Generar engagement.
  • Y por supuesto, el pollo del arroz con pollo. Entre col y col te meto un “tweet promocionado”, o sea, propaganda. Porque sí, Twitter es un negocio que vive de meterte propaganda por los ojos.
  • El concepto de lo fugaz: “lo que no veas ahora, te lo pierdes”. Como si fuera a acabarse el mundo. Quieren hacerte sentir que si no entras a la red, te estás perdiendo algo. No te pierdes nada, el mundo sigue a su ritmo y su velocidad, y tú al tuyo. Lo importante es no perderte tu vida.
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Facebook

De Facebook no voy a hablar. Es un asco total, es por mucho el peor lugar que existe en la faz de la Tierra.

Hace mucho que no estoy ahí.

Aquí explico detalladamente los motivos.

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Instagram

  • No puedes poner enlaces en las fotos o vídeos, a menos que seas un “súper influencer”. Evidentemente no quieren que salgas de la aplicación. Si permiten los enlaces, la gente les hará clic y saldrán fuera de la plataforma. Menos tiempo en la plataforma, menos propaganda que mostrarte.
  • Los vídeos tienes que tocarlos para poder escucharlos, eso te obliga a detenerte y tomar esa acción. El objetivo es generar engagement.
  • ¿Las tiras de fotos? Para lograr engagement, tienes que parar y desplazar hacia la izquierda, y lo haces porque te mueres de la curiosidad. Ellos lo saben, y se aprovechan de eso.
  • También inventan notificaciones inexistentes.
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LinkedIn

Es un muerto viviente. Ni Microsoft sabe todavía cómo salvarlo. En su gran desesperación, están aplicando los mismos conceptos que “copian” de Facebook y de Instagram.

  • Ahora tienen historias.
  • Ahora tienen reacciones mútiples: recomendar, apoyar, encantar, interesante y otros más que no recuerdo.
  • También inventan notificaciones.
  • “Fulano vio tu perfil” ¿Y a mí qué me importa?
  • Mensajes, muchos mensajes, muchos correos.
  • “Hace tiempo no te vemos, seguramente querrás publicar una actualización para que tu red sepa de ti”. Mi red no se va a morir por no saber de mí, no soy tan importante. Es LinkedIn la que no puede vivir sin nosotros. Y lo sabe. (Te estoy mirando de reojo Nadella).
  • Recomiendan cuentas, ¡claro! Y también meten propaganda, y también recomiendan páginas y temas, y grupos y y y y y….
  • “Fulano tiene un empleo que pudiera interesarte” No gracias, no estoy buscando empleo. Aún y cuando les dije que no estoy buscando empleo, me siguen sugiriendo ofertas.
  • “Tu publicación alcanzó un alto rendimiento, patrocínala ahora para llegar a más personas”. Resumen: págame un anuncio. Esto lo hace Facebook también. Adivina quiénes más.

Medium, te tengo en la mirilla. Estás poniéndote a inventar también, te veo por mal camino.

Ahora, en serio

Existe una realidad suprema en el mundo de las redes sociales: O las usas o te usan a ti.

Lo jodido no es que las redes sean negocios, lo jodido es que no lo sepamos y nos dejemos usar.

Las redes sociales son útiles, son grandes herramientas, cuando eres TÚ quien las usas a ellas y no ELLAS a ti. Fíjate en cómo la usan los grandes empresarios, los líderes mundiales, las empresas importantes, las organizaciones más “duras”. Estúdialos y verás.

Por tanto:

  • Pasa en ellas solo el tiempo necesario.
  • Persigue un objetivo, y no solamente el mero entretenimiento.
  • Dale un significado a lo que haces, a las cuentas que sigues, a lo que comunicas y a lo que consumes.
  • Y sobre todo, toma consciencia de que están jugando contigo, para que no seas una víctima.

¿Quieres ocio? Ponte Netflix, vete a un cine, sal de paseo, ten sexo, lee, haz deporte. Hay más ocio fuera de las redes sociales que dentro de ellas.

Que viva el ocio, siempre que no sea una forma de huir de nosotros mismos y nuestras penurias y miserias.

No seas uno más. No te dejes usar.

Así es el mundo tóxico de las redes sociales.

Es muy simple: o te usan, o las usas. Tú decides.

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Creator of companies and projects, materializer of ideas. Software engineer, entrepreneur, communicator and artist.

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